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Por pistas, por sendas o incluso por trochas, la cuesta abajo suele ser la sección del trazado corremontañero que más se disfrutan. Razones hay muchas y variadas, por ejemplo: sensación de velocidad, libertad, avance sin mucho esfuerzo, disfrute y riesgo controlado. Y es que por norma la cuesta abajo ‘no cuesta’ tanto como la cuesta arriba -valga la redundancia- aunque no por ello deja de ser para muchos trail runners su tendón de aquiles.

Bajada pronunciada

Bajando el centro de gravedad con una posición flexa de caderas y rodillas -tal como se posiciona el esquiador alpino – con el fin que las oscilaciones sean menores y aumentando la base de sustentación, es decir separando tus pies algo más de lo normal. Te puede ayudar bajar los hombros y llevar las manos por debajo de la cintura para mantener el centro de gravedad más bajo.

El campo de visión es otro de los importantes puntos a tener en cuenta. Ampliarlo más allá de la punta de tus pies sería lo suyo, y más anticipar los próximos puntos de apoyo, eso es jugar con la vista para adivinar donde pisarás en los próximos tres metros. ¡Qué difícil verdad! La solución: practicar, practicar y practicar.

Bajada moderada

En estos casos te podrás permitir una carrera normal en zancada y braceo con la ayuda de la gravedad que te permitirá circular más rápido, y es que estás ante una pendiente cuesta abajo con menos de un 15-10% de inclinación. Aquí convendría que no te frenaras demasiado para no insistir en el trabajo excéntrico aunque cuidado tampoco te frenes mucho para no someter a tus piernas a un excesivo trabajo excéntrico. Si normalmente tu ritmo en llano es de por ejemplo 4 minutos el kilómetro, irás cómodo incluso a ritmos un 10% más rápidos, es decir a 3minutos 30 segundos el mil. Ten en cuenta de que si abusas de ritmo en estas secciones es muy posible que tus piernas se quejen al llegar al llano, las habrás fatigado al ir más rápido de la cuenta.

Este tipo de pendientes es ideal para ‘descansar’  tu sistema cardiorrespiratorio e incluso hidratarte y alimentarse debidamente. Los corredores de perfil ligero vuelven a estar en su medio en un terreno apto para desarrollar su velocidad. Normalmente no suelen ser tramos muy técnicos aunque no exentos de peligro para tus tobillos sí peligros. Por tanto, dos consejos:

-Aunque la bajada sea fácil no te despistes, desciendes a gran velocidad y un mal apoyo podría ser fatal.

-Hay bajadas que se te pueden hacer muy largas y monótonas aunque no por ello debes acomodarte con tu ritmo. No esperes a que nadie te avance para acelerar el paso, concéntrate en tu velocidad y pisada, relájate y desciende a una velocidad continua, sin prisa pero sin pausa.

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