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Aunque recuperarse de una distensión es algo más sencillo de lo que pensamos, no tienes por qué sufrir con la más mínima molestia. No permitas que un mal paso te aleje de tus objetivos.

Cuando estiras un músculo, lo que haces es “dilatar” el tejido que lo forma o el tendón que lo une al hueso en cuestión. El estiramiento ha de realizarse de forma relajada, sintiendo que el músculo se relaja y sin que llegue a dolernos.

Pero, ¿por qué tenemos esguinces? Cuando sufres una lesión de este tipo en el tobillo, en la muñeca, en la rodilla o en cualquier otra articulación, lo que en realidad ha ocurrido es que ha habido un desgarro o una distensión del ligamento, el tejido elástico que une nuestros músculos con los huesos.

Cuando notes un pequeño tirón, normalmente acompañado del característico sonido de la rotura parcial del ligamento, necesitarás dejar de correr y guardar reposo durante algún tiempo: es un esguince. Estas lesiones vienen acompañadas de inflamación y dolor, provocado por la rotura de algunos capilares del tendón y de alrededor.

- Usa unas zapatillas acordes a tu pisada para no forzar tu postura natural

- Trata de correr por superficies planas (ten cuidado con la hierba y con el barro en días lluviosos)

Calienta tobillos antes de empezar a correr haciéndolos girar sobre la punta del pie.

- Haz algún día de técnica de carrera para evitar coger malos vicios de pisada.

Potencia tus tobillos en el estiramiento: busca un bordillo y sostén el peso de tu cuerpo sobre la punta del pie y rebota lentamente para reforzar tus tobillos.

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