correr-lluvia

Por si no tenías suficiente con el frío y el viento, se suma otro gran inconveniente a tus sesiones de running, la lluvia. Como decía Forrest Gump, la lluvia puede caer de arriba, de un lado, de otro, e incluso de abajo, así que hay que estar preparado!

Equípate como es debido

Para evitar cualquier resfriado o catarro, utiliza material que no te cale ni por dentro ni por fuera. Tienes que vestirte con capas para que la tecnología haga su efecto. Y si eres de los que no se poe unas mallas ni muerto, piénsatelo dos veces ya que levar las piernas mojadas signifca que nunca vas a entrar en calor.

Anti-rozaduras

 Usa vaselina o crema hidratante en cualquier lugar donde la ropa te pueda rozar. La humedad te hace una mala jugada y al día siguiente lo puedes pasar muy mal ya sea en la oficina o entrenando otra vez. Mejor prevenir que curar.

Gorra, mejor que capucha

Los atletas que llevan miles de kilómetros en las piernas lo hacen, y por algo será. Al llevar visera evitamos que nos caigan gotas en la cara y así no tener que estar constantemente secándonos como si de sudor se tratase. La capucha al final es impermeable pero no transpira por lo que al expulsar calor por la cabeza sudaremos más de lo normal.

¡Ojo con los charcos!

Si ha estado lloviendo durante unos días, no te extrañe que por el parque donde entrenas haya más charcos de lo normal. Ten cuidado y fíjate bien donde pisas para no “meter la pata” nunca mejor dicho o en el peor de los casos resbalarte.

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